ISLAYSÉN

CATALINA CORREA

El interés en ese contraste cultural”, -señala Catalina -“proviene de mi propia experiencia como santiaguina, al insertarme en el, entonces, ajeno contexto de Aysén, y perseguir la pregunta por el lugar del arte en un territorio donde la naturaleza salvaje es predominante, y las raíces culturales están aparentemente muy distantes de lo que hasta ese momento entendía como arte contemporáneo.

De alguna manera, el entorno dispone un espacio donde el encuentro entre estos dos mundos adquiere una perspectiva experimental que facilita una práctica conjunta que podría ser considerada “arte”. Sebastián Preece, Catalina Bauer, Máximo Corvalán-Pincheira y el artista alemán Olaf Holpzafel son recibidos en distintos espacios rurales donde trabajan a la par con habitantes del sector, buscando un traspaso de tecnología. Telares, construcción en madera, técnicas de horticultura, cercado y trabajos en madera. ¿Se puede pensar que la naturaleza proporciona un medio para el desarrollo de una relación “artística” entre estos sujetos venidos de mundos diferentes, de velocidades de acción completamente antagónicas?

Creo que la manera más cautivadora de pensar al respecto es desde la acción de campo y las múltiples metodologías posibles. Para mí, la naturaleza es el soporte a recorrer, es quien provee de imágenes y objetos, de historias humanas, arqueológicas y geológicas, pero es también la que condiciona un estado de ánimo, un humor: el agazapo o el andar, la observación o la exploración activa, los colores, las texturas y los olores que tendrá la obra.

Catalina Correa
http://www.ladistanciaproyectos.cl/proyecto-islaysen-2013/