QUIPU MAPOCHO

CECILIA VICUÑA

Nací al borde del Mapocho y fui desde siempre una niña mapochina.

A los nueve años me llevaron a conocer al Niño del Plomo, recién desenterrado de su tumba santuario en la cumbre del Plomo.

Buscadores de tesoros lo habían extraído y vendido al Museo Nacional de Historia Natural, que lo exhibía como un objeto arqueológico.

Pensé que era una niña, con sus trencitas y su falda negra. Estaba dormida, abrazándose las rodillas y sentí que era “igual a mí’, que no me faltaba nada para llegar a ser una momia como ella.

Años después supe que era un niño y que lo habían encontrado al borde del nacimiento del río Mapocho. Su tumba había sido un adoratorio de las aguas que daban vida al valle de Santiago, antiguamente llamado Mapocho.

Cecilia Vicuña
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