VENTANAS

Patrick Steeger

A primera vista se podría pensar que el trabajo de Patrick Steeger abre una vía diferente dentro del repertorio reunido por la exposición Movimientos de tierra. Si la mayoría de los artistas que participan se entrega a la exploración del entorno a través de gestos fugaces en locaciones rodeadas de un esplendor agreste e inexplotado, en cambio, la gran escultura levantada por Steeger se debate en un entorno complejo y lo hace con una presencia de larga duración, un gran volumen de hormigón armado. Se trata de una obra de considerable tamaño inserta en un sitio que bordea la indefinición, un punto entre Loncura y Quintero, entre urbano y rural, de carácter marítimo e industrial también. Visto así, la forma de intervenir en este paraje al margen, está enfrentada a la indeterminación entre la civilización consolidada y la espontaneidad del “caos natural”. Pese a tratarse de un lugar con larga historia en el que se han localizado conchales dejados por los antiguos pueblos pescadores prehispánicos que allí vivieron, hoy es una concentración de todas las caras del caos. Previsiblemente, este paisaje híbrido guarda registro en su propio rostro de los perturbadores avances de las fuerzas productivas y del arrinconamiento sufrido por la naturaleza. En esa mezcla de ambientes no definidos la obra se coloca, entonces, como una estación, un canal de transmisión que permita reportar el estado de relación entre el paisaje natural y sus habitantes.

Las distintas miradas de los habitantes locales han generado preguntas sobre la presencia de este gran objeto. “¿Dónde va la escultura?” -me pregunta la gente que pasa- ¿arriba o adentro?

Steeger opta por instalar una gran pieza de hormigón en un lugar de paseo, un largo corredor costero implementado por una industria del sector energético para mitigar el impacto de sus faenas entre los lugareños. Es un lugar de paso frecuente, mezcla de espacio deportivo, caminata de relajo y vía de conexión entre Loncura y Quintero. En un emplazamiento de estas características, la lectura del entorno arroja variables de distinto orden: un paisaje social, económico, artesanal, etc. Para desentrañar esta superposición de formas de vida encarnadas en el paisaje, el artista ofrece este centro de observación, en cuyo interior se forma un refugio con las condiciones propias de un dispositivo para la visualidad. El gesto de la obra se concentra en el acondicionamiento de un punto para observar los muchos elementos caóticos que afloran en lo que el propio artista considera como un “territorio abusado”. En ese sentido, más que actuar como un recolector en el entorno natural, su gesto indaga en las consecuencias de instalar una estructura de caras paralelas que mediante una torsión crean un vacío dentro de un armazón de 48 toneladas de hormigón.

Patrick Steeger
http://www.artistasvisualeschilenos.cl/658/w3-article-40527.html